domingo, 17 de abril de 2011

El Bachillerato de Excelencia madrileño: Ultraliberalismo de pueblo.


Si tuviéramos escasez de titulados universitarios, si nos faltaran talentos, si en este país no hubiera gente formada e hipertitulada,quizás comprendería la medida de urgencia de la nueva Consejera de Educación en funciones, la señora Aguirre, que consiste en hacer grupos de estudiantes de élite, según su particular forma de entender la educación y las élites.

Parece que nuestros políticos han tirado la toalla. No saben como implementar una buena educación para todos y todas. Solo son capaces de educar y formar a unos pocos: los elegidos.
Alumnos y alumnas que por sus características concretas(alto coeficiente intelectual, padres y madres cultos, no conflictivos, obedientes....) casi serían capaces de educarse solos con los medios actuales.

Por contra, el resto del alumnado, el 99 %, se ve privado del contacto con sus compañeros más aventajados, aquellos que suelen tirar de los grupos y hacer un poco más gratificante la labor docente. Porque si un grupo de alumnos es capaz de mostrar unos resultados académicos excelentes dentro de un grupo heterogéneo, meterlo en un gueto, aunque lleve el cartel de "los mejores", no deja de ser un experimento estrambótico dentro del sistema educativo actual.

Sin olvidar que si etiquetamos a unos de "listos", nos vemos obligados a etiquetar al resto como los "no listos".

En el sistema capitalista "dinero llama a dinero".
En el sistema clasista que tanto gusta a la Presidenta de la Comunidad de Madrid "listeza llama a listeza".
Los pobres y los menos listos son el suelo donde ellos pisan.

Uno de los métodos que usaban los estados colonialistas, especialmente los ingleses, cuando abandonaban una colonia porque no resultaba rentable su mantenimiento, era el nombrar gobernadores dentro de la población autóctona, pero afines a los colonizadores. Así se garantizaban seguir dominando de manera rentable a la población.
El Gobierno de la Comunidad de Madrid, que lo da todo para conseguir sus ultraliberales propósitos, ha descubierto que es más rentable para continuar la dominación social de las clases humildes, extraer de ellas a sus mejores talentos y sobornarles con pomposos títulos y golosas vacantes laborales, para que sean los mandos intermedios entre la verdadera élite y el pueblo trabajador.

Afortunadamente soy maga y tengo el secreto para convertir a los niños y niñas "no excelentes", en niños y niñas con ganas de aprender y dispuestos a comerse el mundo. He aprendido y aprendo cada día a tratar con la diversidad y a sacar partido de ella.
Gestionar la diversidad con criterios democráticos no es lo mismo que estigmatizar al 99% para privilegiar al 1%.
Las lecciones más interesantes y necesarias que aprendemos en el colegio no están relacionadas con las materias, están relacionadas con el ejercicio de la vida cotidiana en un contexto cultural y socialmente relevante. La riqueza la da el conjunto, no los alumnos y alumnas excelentes.

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